El hecho de que la violencia en los pacientes esquizofrénicos pueda ser arbitraria, imprevisible, extraña y sin aparente sentido, angustia a la sociedad y genera una actitud en ésta de cautela y recelo hacia estos pacientes. En un editorial del Archives of General Psychiatry se apunta: “Es más tranquilizador saber que alguien fue asesinado a disparos en el asalto de una tienda que apuñalado hasta la muerte por un enfermo mental”.
Es cierto que la agresividad se ha asociado con la enfermedad mental desde tiempos pretéritos. Sócrates mantenía que el número de locos en Atenas no podía ser muy alto puesto que la tasa de violencia era muy pequeña.
Con el proceso de desinstitucionalización psiquiátrica, que comienza en Italia aproximadamente en 1961 en un intento de humanizar el tratamiento que recibían estos pacientes y favorecer la reinserción social, se observó que algunas personas recluidas en prisiones eran enfermos mentales que podían beneficiarse de un adecuado tratamiento. Los estudios realizados antes de este periodo revelaban cifras de violencia más bajas entre enfermos mentales que entre la población general, consecuencia lógica ya que la mayoría de pacientes estaban recluídos.
En el momento actual los estudios realizados indican que no existe acuerdo con respecto a la incidencia de conducta violenta y delictiva en la esquizofrenia, probablemente por problemas metodológicos de dichos estudios (falta de definición de violencia, de escalas validadas, inclusión de pacientes con diagnósticos distintos, ingresados o ambulatorios).
En todo caso parece razonable que la relación entre esquizofrenia y violencia tenga que ser explicada desde un punto de vista multifactorial. Factores como la edad, situación laboral, violencia en la familia de origen, consumo de tóxicos y violencia previa, son predictores de conducta violenta tanto en la población general como en los pacientes con esquizofrenia.
Sin embargo determinados factores como clase social baja, desempleo y falta de recursos sociales se han asociado a enfermedad mental; además la propia vulnerabilidad de los pacientes con esquizofrenia y la mayor prevalencia de familias mórbidas hace que estos pacientes se encuentren sobrerepresentados en las mencionadas características sociodemográficas.
Estudios realizados teniendo en cuenta los episodios violentos ocu...
Dra Irene González, Hospital DR. Rodríguez Lafora. Madrid.
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