Tanto la Dermatitis Atópica como la psoriasis son enfermedades de la piel. La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que se caracteriza por irritación e hinchazón cutánea, cuyos síntomas más característicos son el enrojecimiento y la presencia de placas con escamas plateadas y/o grietas. La Dermatitis atópica se caracteriza fundamentalmente por lesiones en forma de enrojecimiento que provocan un intenso picor y sequedad.
Ambas son enfermedades bastante comunes y de carácter hereditario, que pueden aparecer de forma repentina o gradual, cursan con períodos de empeoramiento y mejoría, y cuyas lesiones se agravan cuando la persona se encuentra en situación de estrés, ya que en estas circunstancias el sistema inmunológico disminuye y aumentan las toxinas en el cuerpo.
En el caso de la dermatitis atópica se considera benigna y en muchas ocasiones tiende a desaparecer con la edad, aunque algunas se mantienen a lo largo de la edad adulta y entonces se considera crónica; cuando esto ocurre, estamos ante una enfermedad muy molesta debido a los picores que provoca. En el caso de la psoriasis, es una enfermedad que no tiene cura aunque si tratamiento preventivo, es decir, actuaciones encaminadas a evitar que salgan los síntomas o que cuando éstos se den no aumenten en gravedad. La psoriasis puede tener fases, y en los casos más graves las placas pueden cubrir todo el cuerpo pudiendo requerir incluso la hospitalización, por lo que hay que tener claro que el tratamiento deberá estar siempre determinado por el dermatólogo y en función de la gravedad.
El hecho de que el organismo tenga una predisposición hereditaria a padecer estas enfermedades, hace que éste padezca más ante algunas circunstancias y provoque la aparición de los síntomas de la psoriasis y/o la dermatitis. Por ejemplo, una quemadura o una irritación de la piel, cuando la persona presenta un problema autoinmune, la toma de algunos medicamentos, cambios hormonales, la obesidad o la exposición a ambientes climáticos extremos, tienden a favorecer el agravamiento de los síntomas de estas enfermedades.
Es imprescindible llevar unos hábitos básicos para que el organismo se mantenga en equilibrio, tanto interna como externamente. Desde el exterior en cuanto a la higiene personal duchándose diariamente, utilizando jabones no agresivos y evitando frotar la piel en exceso, o utilizando champús específicos; y hacia el interior llev...
Alejandra Carmona Franco, Editora y Coordinadora de la sección: "Apoyo a otras disciplinas"
Haga click aquí para leer más artículos de Salud Mental