A nadie le resultará extraño que al comienzo de estos párrafos afirme que todas las personas a lo largo de su vida contraen, en varias ocasiones, algún tipo de enfermedad. Cuando tenemos fiebre por una infección, nos rompemos algún hueso o simplemente nos duele el estómago, sabemos que debemos llamar a nuestro médico para que nos examine y nos de un tratamiento que pueda curar nuestra enfermedad o paliar nuestros síntomas.
En estas situaciones no es difícil tomar el rol de enfermo y dejarnos curar por el profesional que nos atiende. Sin embargo ¿Ocurre esto en la patología psíquica? ¿Cómo podemos saber si estamos realmente sanos o no al tratarse de una enfermedad mental?
La definición que nos proporciona la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que la salud es un estado de perfecto bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. (OMS 1947). Esta definición incluye un bienestar mental y social además del físico, por eso es importante tener en cuenta este área del ser humano a la hora de hablar de salud.
Cuando entramos en el campo de la mente todo se complica por dos motivos; el primero porque su funcionamiento es muy complejo ya que entraña en él todo lo que somos, y en segundo lugar porque esa complejidad le hace ser aún hoy una gran desconocida para nosotros de la que solo conocemos la punta de su “iceberg”.
Una de las grandes diferencias que existen entre la medicina orgánica y la mental es sin duda el papel que juegan en esta última nuestras cogniciones, emociones y conductas . Los profesionales mentales, en la mayoría de los casos, no trabajamos con huesos, órganos o infecciones sino que, lo que necesita un cambio son nuestros pensamientos, sentimientos o acciones.
Para conseguir trabajar con los pensamientos, sentimientos y conductas, es necesario, sobre todo, conocer al ser humano en un buen estado de salud mental. Una vez conseguido lo investigaremos más a fondo para intentar comprender la patología psíquica.
Pongamos un ejemplo; si en una sala entrara una persona amenazando con un arma habrá quién se esconda, otros se quedarán paralizados o saldrán corriendo e incluso algunos se enfrentaran al agresor. ¿Por qué? ¿Qué es lo sano en esta situación? Lo que sí sabemos es que ese patrón de conducta refleja la interacción que existe entre lo biológico y lo a...
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