Ritmos, melodías, músicas, todo ello evoca sensaciones positivas que ayudan a un mayor equilibrio físico y psicológico.
La musicoterapia abarca todas sus formas, desde la práctica con algún instrumento, hasta la escucha de música, pasando por el canto. Cualquier edad es beneficiosa para utilizar la música como propiciadora de sensaciones de bienestar.
Nuevamente, encontramos en la base de estas técnicas el sentido más instintivo del ser humano. No es necesario tener conocimientos de ningún tipo para que la persona sepa lo que le agrada y lo que no, lo que le sienta bien y lo que le crea malestar. Todos crecemos con sonidos y melodías que asociamos a algo concreto, como la canción del verano que asociamos a unas estupendas vacaciones, el repicar de una pequeña campanilla que nos transporta a casa de la abuela, cuando sonaba el horno y nos regalaba unas deliciosas galletas, la canción que sonaba en el baile en brazos de alguien querido, el repicar de los troncos en el fuego que recuerda agradables tardes de invierno, las olas del mar que nos relajan, el murmurar de las hojas cuando sopla la ligera brisa que evoca otros paisajes queridos, etc.
Los beneficios de la música en general son conocidos. Ya desde el seno de la madre, se han realizado estudios que constatan el beneficio de que la mujer embarazada escuche música, favoreciendo una mayor sintonía con su futuro hijo, y promoviendo estados de relajación en el feto; incluso la musicoterapia se ha mostrado eficaz como apoyo al parto. Con los niños, el uso de la música favorece el desarrollo de la creatividad, el aprendizaje, la resolución de problemas, la atención y la concentración. A los adultos y las personas mayores les aporta frecuentemente estados de bienestar, mejora de la autoestima y ayuda al manejo del estrés.
En cuanto a problemáticas específicas, se ha utilizado la musicoterapia para trabajar dificultades de aprendizaje, alteraciones de conducta, deficiencias mentales, psicosis, autismo, problemas de autoestima, adicciones, y problemas de dolor entre otros. El ritmo, como elemento fundamental de la música, está claramente relacionado con el desarrollo de una mejor motricidad y equilibrio corporal. La vibración generada por diferentes instrumentos junto con otros elementos musicales, permite trabajar sensaciones mermadas por diferentes patologías, siendo especialmente relevantes los trabajos que se realizan con…
Alejandra Carmona Franco, Editora y Coordinadora de la sección: "Apoyo a otras disciplinas"
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