Esta situación ha tenido consecuencias positivas ya que ha permitido a la gente reconocer el origen de muchos problemas y buscar un abordaje apropiado. Pero lamentablemente, es un término que en ocasiones se está utilizando para describir situaciones que no son realmente un acoso laboral llegando incluso a plantear denuncias que se pierden en los tribunales no por falta de pruebas como lamentablemente ocurre en muchas ocasiones, sino porque se intenta demostrar algo que desde un principio es erróneo.
Es por esto por lo que es importante saber determinar qué situaciones corresponden a un acoso laboral y cuáles pueden no serlo.
La principal confusión se produce entre los términos de acoso laboral y conflicto laboral. No todas las situaciones de conflicto en el trabajo tienen que ser una conducta de acoso, es más, el conflicto en muchas ocasiones puede resultar positivo en una empresa. En el conflicto, al contrario que ocurre en el acoso, se da una escala simétrica de coacción o agresión. En el acoso, esta coacción se caracteriza entre otras cosas por ser asimétrica. Por otro lado, el conflicto laboral puede ser una fuente de renovación ya que provoca un cuestionamiento de la situación y posibles alternativas de solución, por esto puede resultar productivo. En el acoso los cambios están bloqueados. Quizás, lo más significativo a la hora de marcar la diferencia entre el acoso laboral y el conflicto laboral sea la intencionalidad que hay detrás de uno u otro. Detrás del acoso hay una clara intención de librarse de la persona acosada. A pesar de estas diferencias hay un punto de unión, ya que en numerosas ocasiones el acoso es consecuencia de un conflicto no resuelto.
Además del conflicto laboral hay otras situaciones que también pueden confundirse con un acoso laboral. Una de ellas, por la sintomatología que presenta es la presencia de un cuadro de estrés laboral, es decir, numeroso síntomas de estrés derivados de las especiales circunstancias de un puesto de trabajo (alta responsabilidad, gran exigencia, etc.). En este caso a pesar de poder presentar una persona una sintomatología muy similar a la de una víctima de acoso, la gran diferencia igual que en el caso anterior es la ausencia de una intención deliberada de librarse del trabajador.
Otra de las circunstancias que p...
Dña. Victoria Trabazo Arias, Editora y Coordinadora Sección
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